domingo 25 de enero de 2009

Los Cuentos Perdidos

La sala estaba iluminada por algunas lámparas y el fuego del hogar, frente al cual había una figura sentada ojeando un libro. De pronto llamaron a la puerta y la figura se levantó acercándose para abrir. La puerta crujió al ser abierta y la figura escudriñó el exterior con ojos curiosos y en los cuales se entretejía el paso de edades pasadas. Afuera, un grupo de figuras se recortaban bajo la luz de la luna.

-¡Oh, visitantes! –exclamó la figura-, ¡qué alegría!, hace mucho que no tenemos visitas de tan lejos, porque por vuestro aspecto veo que de lejos sois, pero ¿donde están mis modales? por favor, pasar, pasar y poneos cómodos. ¡Mi casa es vuestra casa!, si es que hay casas que sean propiedad de alguien en esta bendita tierra.

-Me alegra ver caras nuevas y de tan variados pueblos....veo que entre vosotros hay gentes de mi raza, pensaba que ya no quedaban elfos en las Tierras Perecederas y que todos habían venido a las tierras de Aman. También veo a otros cuya existencia casi he olvidado, hombres y enanos y...¡hobbits!, pocos miembros de vuestros pueblos han llegado a nuestras costas, pero eran gentes de gran renombre y han entrado a formar parte de los cuentos que se cuentan a ambos lados del mar. Espero que me contéis cosas de las Tierras Perecederas en cuanto tengamos ocasión y de cómo gentes mortales como vosotros habéis podido llegar hasta aquí.

-Así que muchos de vosotros habéis tenido noticias nuestras a través de Aelfwine...una gran persona, y un gran marino. En las Tierras Perecederas se le conoce como Eriol y es posible que así le hayáis oído nombrar. En él renacieron los héroes de antaño del Pueblo de los Amigos de los Elfos, ¿qué sabéis de él?, ¿cómo se encuentra?, pero..¡que cosas pregunto!, si hace mucho que vino a vernos y ya hace tiempo debió de partir en su último viaje...a veces me olvido que el tiempo para los mortales es diferente que para los elfos.

-¿Queréis oír historias?, ¿sobre Gondolin?, ¿de Beren y Luthien?, bueno, bueno, ¡con calma! Os contaré esas historias pero también de otras que ya conocéis, las cuales contamos a Aelfwine y también de otras historias que no se han escuchado en la Tierras Perecederas y que también hablan de lo que allí pasó en edades ya olvidadas. Sabréis de amores y desgracias, grandes hazañas y actos cobardes, de criaturas de leyenda y de héroes del pasado…, tendréis conocimiento de historias que os recordarán a otras que habéis oído, pero que a su modo de ser son únicas.

-Pero no voy a entreteneros más, es hora de que comencemos, porque si bien los elfos disponemos de todo el tiempo del mundo, hasta que llegue el fin, con vosotros no pasa lo mismo, así que comenzaré con contaros alguna historia de los cuentos propios de aquí…

-¿Mi nombre?, que despiste, soy vuestro anfitrión y ni siquiera me he presentado, mi nombre es Lindo y os voy a contar una historia…

De pronto, la sala se iluminó y un gong sonó en la estancia.

-Això era hi no era……